Testimonios
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Hola, soy --- vivo en -----,
Nececito por favor que me ayuden.
Les voy a contar mi historia: Nos conocimos en el año 2001,
nos pusimos de novio muy rapido, ella tenia 15 y yo 22 años. Nos enamoramos,
nos amamos mucho, y nuestra vida sexual era excelente, teniamos relaciones practicamente todos los dias, la pasabamos muy bien, hasta que paso lo que
ustedes ya suponen. No nos cuidabamos nunca, no tomabamos conciencia de lo
que finalmente ocurrio, y mas yo que tenia 22 años, ella se dio cuenta e
hizimos una prueba de esas de farmacia y se nos vino el mundo abajo. Yo les
voy a contar algo que a ella no le dije: yo iba a apoyarla siempre en lo que
ella decidiera: por si o por no, de lo unico que estaba seguro era que no la
iba a contradecir, quiza suene como que me lave las manos pero les juro que
no fue asi. Ella se sintio muy mal, y su primera reaccion fue un NO porque
era muy chica,`porque nos ibamos a cagar la vida, por la escuela, por sus
padres, y yo la apoye en todo, no la contradeci en nada. Pero fue muy raro,
no sabiamos que hacer, a donde ir, a quien preguntar. Pero a su vez ella se tocaba la pancita, llorabamos juntos, me ponia la mano en su panza (la
verdad es que no lo puedo creer!!!!!!)
Al final, averiguamos, mejor dicho averigue yo, porque a ella no sale
expresarse con facilidad y menos en ese tipo de tema, les decia, averigue
con otra chica de mi pueblo que se habia echo eso, aunque ella era de mi
edad, conocia a Maria Emilia, y me pregunto si estabamos seguros, que iba a
ser dificil, y todas esas cosas, me paso la direccion de un doctor, consegui
la plata, y un dia fuimos. Le pregunte si estaba segura y me dijo "ya lo
hablamos". Fue algo muy feo, el tipo nos dijo que estaba de dos meses, pero
que no habia problemas: ella paso atras de una cortina la hizo abrir de
piernas en una camilla y le coloco como unas pastillas bien adentro (que feo
que es contarlo!!!, y mas para ella haberlo sentido!!!) Le dijo que al
otro dia le iba a "venir" mucho, y listo. Nos fuimos, lloramos, ya estaba
echo. todo esto sin que la madre ni nadie de su familia ni del pueblo
supiera nunca hasta el dia de hoy. Al otro dia me llamo: le salio mucha
sangre con pedazos de no se que durante casi todo el dia, yo la acompañe y
la cuide durante todo el dia. Nuestra vida juntos siguio, fue linda durante
un tiempo mas, pero ya nada fue lo mismo. Nuestra vida sexual empezo a
fallar y con ello todo lo demas. Yo fue como que me olvide del tema, ya no
lo recorde mas. Pero ella si. Pero nunca me dijo nada. Yo queria acariciarla
y siempre habia una excusa, siempre. Eso me llevaba a mi a decirle de todo
(nada referente al aborto), a hacerla llorar, me senti muy malo, era feo,
pero nunca queria. Y cuando se daba la relacion sexual, era todo muy
traumatico. Ella decia que le dolia. Todo nuestro amor se fue desgastando. Yo
empeze a perder mi autoestima, no me sentia hombre, creia que el que fallaba
era yo, empece a desconfiar de ella, empece a pensar que podia haber otro
hombre, nunca imagine que era por lo del aborto. Tenia miedo que ella
tuviera relaciones con otro, me moria de angustia, y ella tambien sufria
mucho cuando yo le decia que siempre tenia una excusa. Despues en los otros
aspectos todo era hermoso como siempre, yo estaba cuando ella me nececitaba
y visceversa. Yo era el amor de su vida y ella el mio. Todo bien hasta que
llegaba el momento de hacer el amor, ahi era todo feo. Lo que mas me extraña
es que hasta aqui nunca mas habiamos tocado el tema del aborto, ella nunca
me lo nombraba, supuestamente ya era algo del pasado, yo no lo tenia en
cuenta y pense que ella tampoco. Esto tan feo del aborto fue al año de estar
juntos, luego seguimos juntos durante tres años mas, nos peleamos hace tres
meses. Todo bajo una sospecha de infidelidad, todos comentarios que salieron
sobre ella que me habia sido infiel. A todo esto hacia tres meses que no
teniamos relaciones. Yo me desespere, ella me nego todo, y es el dia de hoy
que no se que creer. Perdon me desvie del tema, Cuando yo le digo todo lo
que me habian contado (lo de la infidelidad) ella me nego todo llorando, y
diciendome que yo era el amor de su vida, ahi nos tranquilizamos, y le
salieron un monton de cosas de adentro de su alma que yo no sabia que hacer:
Me dijo (despues de tres años del aborto) que no puede superarlo, que cada
cancion le hace recordar ese feo momento, que no puede olvidarse del "doctor" maldito ese, que recuerda los pedazos de cosas que le salian de
adentro, el colchon lleno de sangre, que le da "cosa" cuando la acaricio,
como un tipo de rechazo, que es horrible y que cree nunca poder superarlo. Me
puse muy triste, no quiere ir a un psicologo ni juntos ni ella sola, dice
que no se lo quiere contar a nadie, es mas me olvide de contarle que despues
del aborto nunca fue al ginecologo, solo fue apenas paso pero no para
revisarse sino para pedirle pastillas anticonceptivas, que no las dejo de
tomar siquiera cuando pasabamos meses sin tener relaciones (eso tambien me
hacia desconfiar de que habia otro, quiza mas por ignorante que por otra
cosa). La cuestion es esa: nuestra historia esta a punto de terminar en un
80 % por ese trauma que NO puede superar.
QUIERO PREGUNTARLES AUNQUE QUIZA SUENE EGOISTA, SI QUIZA CON OTRO HOMBRE PUDO HABER TENIDO O PODRA TENER RELACIONES. YO SE LO PREGUNTE Y ELLA CASI ME MATA, ME DIJO QUE NO SABE SI CON OTRO VA A PODER, QUE NI PIENSA EN ESO, Y QUE EL SEXO PARA ELLA NO EXISTE (¿PUEDE SENTIR ESO REALMENTE, DIGANME.) YO HOY TENGO 27 AÑOS Y ELLA 20, Y DE LO UNICO QUE ESTOY SEGURO EN ESTE DURO Y TRISTE MOMENTO ES QUE LA AMO CON TODA MI ALMA Y QUE ES LA MUJER DE MI VIDA. AHORA ESTAMOS SEPARADOS, ME DICE QUE NO SIENTE LO MISMO QUE ANTES POR MI, PERO QUE ESTA SEGURA COMO LES DIJE QUE EN UN 80% ES POR ESO TAN FEO QUE NOS PASO. YO QUIERO SALVAR LA RELACION. QUIERO, SI PUEDE SER QUE ME AYUDEN A QUE ELLA SE CURE DEL TRAUMA TAN HORRIBLE QUE TIENE. ¿PODRE AYUDARLA? DIGANME POR FAVOR QUE HAGO!!! AYUDENME, ESTOY DESESPERADO. SE LOS VOY AGRADECER TODA LA VIDA, POR FAVOR!!!! NO SE QUE HACER!!!!
UN ABRAZO.
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"Aborté
porque me sentí acorralada como un animal”
Susana
CB escribe su valiente testimonio a los Eurodiputados a través de
www.hazteoir.org, tras conocer a través de esa Web el Informe Sandbaek. A pesar
de que la regulación del aborto no es competencia de la Unión Europea, el
informe Sandbaek sobre «Salud y países en desarrollo: derechos en materia de
reproducción y de sexualidad» puede ser adoptado por el Europarlamento. Dicho
informe, entre otras medidas, a cada cual más disparatada, incluye la
posibilidad de pagar los abortos en los países del tercer mundo con el dinero
destinado a los presupuestos dedicados a las ayudas al desarrollo. Esta es
la valiente carta de Susana a los Eurodiputados:
Cuando
he leído este informe me ha dado un vuelco el corazón, espero que entiendan el
por qué de este sentimiento que se ha hallado en mí cuando, a continuación,
les describa mi experiencia sobre este tema y mi deseo de que consigan ponerse
en la piel de todas las mujeres que hemos sufrido este irremediable error que
cometimos un fatídico día.
Hace tres años tenía la edad de 23, estaba viviendo como cualquier joven de
esta edad las experiencias que esta sociedad prometen ser las mejores. Sin una
mentalidad formada aún, porque a diario recibimos tanta información de
diversas cosas que no llegas a distinguir lo que deseas realmente de tu vida y
de tu persona. No te dan tiempo a pensar, únicamente te dedicas a vivir
manejada como marioneta por la mano de los hombres que forman las sociedades.
Pues bien, al no tener esta formación y vivir superficialmente, me quedé
embarazada. Mi mundo, el que ya no existía desde hace unos años, desde que
exactamente creí poder ser independiente del seno familiar porque así me lo
hacia entender todo lo que me rodeaba, ese mundo de ficción se me hundió, me
sentí acorralada como cualquier animal que se siente acechado por otro ser
mucho más fuerte el cual puede aplastarte...
Cuando te ves en esta situación se experimenta un pavor, que no deseo a nadie,
actúas de modo que ya no eres tú , pierdes toda identidad y empiezas a ser
esas personas a las que pides ayuda y te buscan soluciones ... Una de las
soluciones que me dieron fue el aborto (aunque aquí es ilegal y espero siga
siendo) al verme en esta situación en la que no aprecias ya nada de ti ni de
tus valores, con tantísimos miedos, aceptas y apruebas a deshacerte del
problema (de una vida) lo más rápidamente posible y, muy a pesar mío, aborté.
Sí, me deshice de mi problema, de la vida que podría haber sido si yo no
hubiera intervenido, y ahora me toca vivir con el pesar de mi corazón y de mi
persona al descubrir lo miserable que se puede llegar a ser por el propio egoísmo
y la propia comodidad. Ahora siento no haber tenido una mano en mi hombro que me
hubiera dicho que no tuviera miedo, que adelante con lo que la verdadera vida te
regala y que se es más feliz con la vida de otra persona a tu lado que no con
tan solo la tuya, aunque se pasen calamidades o aunque solamente puedas vivir
unos escasos años cerca de las personas y, sobre todo, cerca de la de tu propio
hijo.
Si
hay alguien de la que yo estoy orgullosísima es de mi madre, la cual me dio la
vida, aún sabiendo que mi vida le traería problemas, pero me quiere con locura
y ese amor que he recibido durante todos mis años no se puede arrancar, ni por
el hambre, ni por la miseria, ni por las guerras, ni por todas las situaciones
de este mundo por las que se puedan atravesar. El Amor es único, tan único que
es lo que se necesita para querer vivir y dar la vida.
Con este testimonio quiero expresar al mundo mi doloroso arrepentimiento y el
penar de mi decisión de ese DÍA para el resto de mi vida. Sólo la persona que
llega a hacer tal cosa es consciente de tal horrible error.
Desearía con todo el amor de que soy capaz de expresar, que meditaseis sobre
esta cuestión y por el Amor de Dios, no seáis partícipes de lo que puede
llegar a ser el destrozo y despedazamiento de la vida de dos personas, madre e
hijo/a. El problema de los países subdesarrollados no es concienciar a
estas personas de que el aborto es la única solución (todos en el fondo de
nuestra alma sabemos que no es cierto). Por favor, no les hagáis tener más
problemas de los que ya tienen, los que son evidentes: problemas físicos. Y
ahora podréis conseguir que tengan problemas que no llegaréis a apreciar: los
psíquicos. Hay muchas más soluciones que podremos encontrar si partimos desde
el amor hacia los más pobres, y que sin duda alguna serán las soluciones más
inteligentes.
Susana
CB
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Correo electrónico recibido de una paciente de No Más Silencio:
"Mira este poema que me enviaron; eso es lo que sentí cuando me hicieron el aborto, sentí como mi bebé se desprendía de mí y cómo me dolía el alma, no era dolor físico. Lo sentí cuando la desprendieron de mi y aun recuerdo eso..."
Escuché el llanto de un niño,
escuché como lloraba.
Pero no fue en mis oídos:
lo sentí dentro de mi alma.
Oí un grito en silencio,
sentí la noche en el alba
y ví el puñal asesino
clavarse entre las entrañas.
Y ví a la Virgen María
llegar hasta Elizabeth
y al niño dentro del vientre
saltar de gozo y de Fe.
A Cristo lo ví llorando
por tantas vidas truncadas,
en la Cruz lo ví sangrando
por madres desesperadas.
Sentí ese llanto en el alma.
Me lo traía la mar.
Y no pude hallar la calma,
sin luchar por la verdad.
Camino, verdad y vida
es para todos Jesús.
Para aquellos en tinieblas
que brille pronto su luz.
Escuche el llanto de un niño,
escuché como lloraba.
Pero no fue en mis oídos.
Lo sentí dentro de mi alma.
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"Yo era una chica normal, buena estudiante, de una familia de clase media pero con un problema de alcoholismo de mi padre que marcó mucho mi infancia y la de mi hermano, dos años menor que yo. Desde pequeños supimos que pasaba algo en casa pero entonces no sabíamos muy bien el qué. Sabíamos que la tendencia era la siguiente: mi padre llegaba a casa tarde, mis padres discutían un poco, a lo mejor no se hablaban en dos días, pero después todo seguía igual, como si nada hubiese ocurrido. Nunca se hablaban los problemas en mi casa. Creo que fue la forma en que mi madre la pobre pudo continuar, olvidándose de lo que había en casa. Creo que lo hizo muy bien con nosotros dos a pesar de los problemas que el alcoholismo de un familiar genera.
Crecí siendo muy tímida y avergonzada del problema de mi padre, siempre me hizo sentir muy insegura, por si esto fuera poco además de no hablar de lo de mi padre, yo tampoco hablaba de mis problemas con mi madre por no preocuparla. Sabía que tenía puestas muchas expectativas en mi hermano y en mí y nunca quisimos preocuparla, sólo ser buenos hijos. Como digo era la tónica general en mi casa, nada malo se hablaba.
A los 15 años me enamoré locamente de un chico (mi actual pareja), yo solo quería ser feliz y olvidarme de los problemas de casa, sentía que él me quería y yo estaba como loca.
A los 16 años me propuso mantener relaciones sexuales y yo por esa falta de seguridad que tenía me lance, sentía que si decía que no le defraudaba (una vez más yo quería contentar a todo el mundo). El resultado fue que me quede embarazada. Cuando se lo dije a él se aterró, se le vino el mundo encima, éramos unos críos y él en aquel momento no supo ver otra opción que el aborto, me dijo que hablara con mis padres cuanto antes.
Yo sabía lo que había en mi casa y tenía terror solo pensar que diciendo eso les iba a disgustar, sobre todo le iba a fallar a mi madre, así que lo oculté hasta que estuve embarazada de 6 meses, a mi novio le daba largas, le decía que ya había hablado y que íbamos a poner remedio, que tranquilo. La verdad que tampoco se atrevió a venir nunca a casa de mis padres conmigo, creo que le superó la situación. Yo en mi mente de niña no se como fui capaz de olvidar el embarazo, pero viví todo ese tiempo como si no estuviera embarazada, es más, para mi no lo estaba.
Bueno pues evidentemente estas cosas tarde o temprano se saben y cuando mi madre se entero se quedó deshecha, todas las expectativas que había puesto en mi, sobre todo en cuanto a mi formación, se venían abajo. Así que se planteó el tema del aborto como primera opción (claro que ella no sabía que estaba de 6 meses), cuando se confirmó mi estado y el tiempo de embarazo, nos dijeron que donde yo vivía no había ninguna clínica que lo hiciera, pero que en Madrid había una clínica “EL BOSQUE”, que era especialista en abortos tardíos. Hablamos con una asistente social, llamó a la clínica y le dijeron que si iba al día siguiente me lo hacían.
A todo esto yo no decía ni mu, nunca decidí nada, no me sentía capaz. Ypara que mi madre tomara la decisión se dieron tres tristes circunstancias: 1-mi madre quería mi felicidad y pensaba que si tenía un hijo a esa edad no iba a ser feliz como no lo era ella, quería para mi lo mejor y se equivocó. 2-una prima mía (esto lo supe después del retiro) aborto hace 20 años también un embarazo de 6 meses y nunca tuvo ningún problema físico ni psicológico, se caso tuvo dos hijas y todo normal hasta ahora. 3-nos aseguraron que físicamente no había ninguna problema porque la clínica estaba especializada y saldría como si tuviera la regla, todo muy fácil, por supuesto de los psicológico no te hablan y por supuesto cuando actúas bajo el miedo no piensas realmente lo que vas a hacer.
Pues bien llegué a la clínica, me hicieron una ecografía y me dijeron que me lo hacían, que estaba dentro todavía de los límites legales. Me dijeron: -te va a doler un poco la barriguita, yo pensé: -bueno un poco vale, tampoco quería defraudar a mis padres y echarme atrás. Fue la única información que tuve sobre como iba a transcurrir todo. Me pasaron a una consulta con una psicóloga que recuerdo como sonreía y mascaba chicle, al entrar me dio unos test ya hechos y me dijo que si estaba de acuerdo, recuerdo que eran test sobre mi imagen física y el rechazarme a mi misma. Con el dinero por delante, mucho por cierto, me bajaron a una habitación (yo ya iba en ayunas como me habían dicho), me dieron un camisón, un gorro y unos patucos. Me lo puse y esperé en la cama de la habitación, mientras estaba allí el mismo ginecólogo que después vi en el quirófano entró en la habitación y sonriendo me acarició la barbilla y me dijo "¿tienes miedo?", todavía no entiendo aquello, ¿qué esperaba, que estuviese cantando? ¿y aquella sonrisa?
Me llevan a quirófano y el anestesista me pregunta cuánto pesaba mas o menos, me echan en la camilla y solo recuerdo la mascarilla de oxigeno. Me despierto en la habitación y tengo gasas mojadas en la vagina y estoy sondada. Me explican que me han pinchado la bolsa de líquido y por eso están las gasas mojadas. Yo pensaba que al salir del quirófano todo habría acabado, pero me quedaba un día entero de contracciones y parto para expulsar a mi hijo muerto. Y todavía una enfermera me reñía porque gritaba mucho y asustaba a las demás. Creí que me volvía loca de dolor, solo quería que aquello parase. Después de un montón de horas expulsé a mi hijo y vi que la enfermera se lo llevaba en una especie de plástico. Esa imagen estará en mis retinas para siempre. Después expulsé la placenta y pasé la noche en la clínica.
A la mañana siguiente me hicieron una ecografía para ver si había quedado algo por expulsar, yo solo pensaba: -¡no, por Dios, que se haya acabado todo! Estaba todo bien, me quitaron la sonda, me dieron de desayunar, una medicación y para casa que según ellos no pasaba nada.
Fue tan traumático que lo olvidé todo, seguí con mi pareja y nunca hablamos del tema para nada hasta los 23 años que tuve un recuerdo de ese día y empecé a tener problemas de ansiedad. Caí en una depresión, me recuperé y volví a olvidarlo todo hasta los 25 que tuve otra depresión de la que también me recuperé y esta última a los 28 en la que por fin he puesto remedio a tanto dolor gracias a No más silencio y su terapia. Hablé con mi pareja, le conté como había sido el aborto porque parecerá increíble pero no sabía nada, y conseguí perdonarle, porque todos estos años sin saber lo que me ocurría estuvo al píe del cañón y si no fuera por él yo no estaría aquí, fue mi bastón.
Le conté como había sido la terapia y también se quedo muy tranquilo. Ahora nos vamos a casar y solo esperamos seguir con nuestra vida sin olvidarnos de nuestro hijo Hugo que siempre va a estar en nuestros corazones.
Con esto quiero dar esperanza a mujeres que han abortado porque aunque no lo parezca hay solución, yo me estoy recuperando 12 años después del aborto, y también quiero decirle a las mujeres que están pensando en hacerlo que piensen bien lo que van a hacer porque ese día empezarán a morir por dentro.
En cuanto a las clínicas abortivas, pido que informen sobre lo que va a ocurrir, porque a veces el miedo te ciega, que nos expliquen también las consecuencias, pero me parece que es un negocio muy lucrativo como para empezar a informarnos.
Ánimo a todas las que habéis pasado por esto: hay esperanza."
Paula.
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Carta dirigida a la psicóloga de la revista Tú eres Única - Febrero 2005:
“He sido muy infeliz desde que aborté a mi bebé. Han pasado 4 años y no entiendo por qué me sigue doliendo tanto y lloro sin parar. ¿Me podría ayudar?”
N.S.
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1-9-2004 - Revista Tú eres única
Primera persona: El problema del aborto en una pareja de estudiantes
“Ni miramos la ecografía. Era de seis semanas. En dos horas abandonamos la clínica”.
Raúl, 23 años, estudiante
La historia: Un embarazo no deseado
Los protagonistas: Raúl y Rosa. Estudiantes. Sus edades: 20 años (ella), 23 (él)
El desenlace: Un aborto ¿evitable?
“Me considero un chico como tantos”
Soy un estudiante normal. Me gusta viajar, el deporte, escribir, la música. Divertirme con mis amigos... Soy de izquierdas. Me siento comprometido con las personas más desfavorecidas y no soporto las injusticias. He sido voluntario en varias ong´s .
Desde los 17 años mantengo relaciones sexuales. En todo momento he tenido precauciones. Usando preservativo estaba seguro. Así me lo habían transmitido mis amigos, los anuncios de la televisión, la sociedad... Y los compraba en farmacias porque me fiaba más. “Empecé a salir con Rosa: conectamos enseguida”.
Conocí a Rosa tras romper con otra chica. Conecté pronto con ella: me comprendía y no se enfadaba cuando yo necesitaba salir solo con mis amigos. Con ella estaba -estoy- muy a gusto. Al mes y medio de salir juntos “surgió” tener relaciones sexuales.
La historia trágica vino después. Se debió romper el preservativo sin darnos cuenta y tuvimos la mala suerte de que coincidió con sus días fértiles. Otras veces, si notábamos que algo no iba bien, cambiaba de preservativo o parábamos porque ya no nos apetecía seguir. Pero esta vez fue distinto.
“A los dos meses de conocernos, tuvo una falta”
Rosa tuvo su primera falta. Ella me decía: “Tranquilo, ya me vendrá (la regla); algunas veces he tenido retrasos”. Pero los días pasaban y a las tres semanas la acompañé a la farmacia para hacer el test del embarazo. Dio positivo. No me lo quería creer pero ella estaba embarazada.
Rosa se puso a llorar y yo estaba perplejo pero la abracé, la besé y le dije que estaba con ella y que no la iba a dejar. Sólo llevábamos dos meses saliendo –estaba conociéndola- y esto nos parecía tan poco tiempo que nos influyó para no seguir adelante con la gestación. ¿Qué hacemos? ¡Como diga algo en casa me matan!”, me dijo ella.
Mi madre me había en varias ocasiones: “Si dejas a una chica embarazada me das el mayor disgusto de mi vida”.Así que me callé ¿Cómo iba a explicarles que sí, que estaba esperando y sólo con 20 años? Teníamos mucho miedo. “No dijimos nada en casa y fuimos a la clínica”
Optamos por no explicar nada a nuestros padres y solucionarlo por nuestra cuenta. Pensé que es la chica la que debe decidir si quiere continuar con la gestación y el chico tiene que apoyar su decisión. (Han pasado siete meses y ahora creo que el chico tiene mucho más que decir). Al día siguiente nos volvimos a ver. Le dije que no me separaría de ella de ningún modo. “Yo ahora no me veo preparada para ser madre”, me dijo. Yo le respondí que si ella no lo quería tener, no tendría por qué hacerlo. También pensé que cuanto antes procediéramos al aborto antes nos libraríamos del problema y que había que actuar rápido: había oído que al avanzar el embarazo había mayor peligro para la salud de ella.
Dos días después estábamos en la recepción de una clínica pidiendo una cita para la interrupción voluntaria del embarazo. (Cuando recuerdo el momento, se me pone un nudo en la garganta). Nuestra actitud era de resignación. Un amigo a quién consulté me dijo que abortar era lo mejor. Tras varias preguntas, la enfermera nos dijo que Rosa estaba de cinco semanas. Y que “en ese estado costaba 300 € con anestesia local y 390 € con anestesia general”. Elegimos la segunda y pagamos la factura a medias y por adelantado con nuestros ahorros. Tuvimos cuatro días de espera que los pasamos resignados convencidos de que no teníamos otra solución. Yo me sentía como atontado, sin poder pensar con claridad. A Rosa le pasaba lo mismo. Sólo se lo contó a un par de amigas”. También recuerdo con los pelos de punta cuando ella me dijo que sentía mucho que yo estuviera pasando por todo esto por su culpa... “No quisimos ni mirar la ecografía. En dos horas se acabó todo”
Esa mañana nos saltamos una clase y quedamos para ir a la clínica. Antes de la intervención nos entrevistó un psiquiatra para asegurarse de que ella no deseaba seguir adelante con el aborto. Un análisis de sangre y una revisión ginecológica y... es la parte más dura. Recuerdo tener los ojos vidriosos y tristes. Entonces vino la ecografía (era la primera del embarazo). Yo no quise mirar la pantalla del ecógrafo. No quería guardar esa imagen. Ella, por su posición, tampoco pudo ver nada. “Está aquí; es una gestación de seis semanas”, dijo el médico.
Mientras esperaba en la sala, pensé que la quería y me sentía muy culpable de que estuviera pasando por esto. Pronto me dijeron que ya podía verla. La enfermera nos explicó que tenía que permanecer allí hasta que se acabase el suero: una hora y media, si se encontraba bien. Se encontraba perfecta y sólo le escocía un poco. Al cabo de un rato, se levantó, se vistió y en cuanto estuvo bien, nos fuimos. Unos antibióticos y una revisión a los 10 días y todo acabó. ¡Ya se había pasado todo en menos de 3 horas y a los cinco o seis días de saber que Rosa estaba embarazada!.
A partir del mes, empezamos a sentirnos mal.
A la semana, parecía que estábamos bien de ánimo. Ni siquiera lloramos, y nuestra relación siguió adelante. Pensamos que íbamos a tratar de darle la menor importancia, que no nos iba a volver a pasar esto jamás. En realidad, sientes que te has quitado un problema de encima los primeros días. Sin embargo, a partir del mes, en los dos comenzó a aflorar un sentimiento de culpa por lo que habíamos hecho. Algo nos decía que podíamos haber tomado otra decisión. Te sientes aludido por mil cosas: no paras de ver embarazadas por la calle, en las películas todo te suena a embarazo, a hijos... Siento que antes me veía a mí mismo como una buena persona y ahora no me veo así, aunque creo que tengo un buen corazón. “Rosa pasaba noches enteras sin dormir. Yo también”
En casa me notaron más triste pero nada más. No quería salir de copas con mis amigos, no me apetecía jugar al fútbol...
Parece mentira que sólo hayan pasado unos meses desde aquello pero me he dado cuenta de que ahora pienso de una forma muy diferente. Ahora sé que mi madre, a pesar del disgusto, me habría ayudado. En aquel momento creí que nuestros padres pasarían mucha vergüenza y les iba a afectar a su imagen social. Más que el dinero y el coste de tener un hijo, me aterraba que mi relación con Rosa fuera mal y el niño estuviera en medio.
Veo todo diferente y, por ahora, no hemos vuelto a tener relaciones sexuales. En esto estamos de acuerdo los dos. No tenemos ninguna prisa, queremos cuidarnos, mimarnos, ponerle mucha calma a nuestra vida. Deseamos de algo tan negativo, sacar algo bueno. Hemos llegado a la conclusión de que hemos hecho mal con lo del aborto, y eso lo vimos al mes de hacerlo. Ahora lo que quiero es verla sonreír. Y si volviera a pasar, se lo diríamos a nuestros padres.
“Tres meses después tuve que pedir ayuda”
¿Cómo salí de todo esto? Tres meses después del aborto tuve que buscar ayuda. Incluso, pensé en ir a un psicólogo. Al final, recurrí a un cura que conocía en mi parroquia que se portó genial conmigo e intentó comprenderme y echarme una mano. Fue una auténtica terapia para mí. ¿Qué me queda? Intentar ser el de antes: ayudar, hacer reír a mis amigos. También crear nuestra propia familia. En esto estamos de acuerdo Rosa y yo”.
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Testimonio de Analía
Cuando tenia aproximadamente 18 años quede embarazada y mi madre al darse cuenta enloqueció y comenzó a insultarme. Y o estaba muy asustada ya que le tenía mucho miedo. Yo quería tener al bebé aunque el padre me dejó en cuanto supo de mi embarazo. Éramos novios desde que éramos chicos y cuando cumplí 18 me entregué a el. Desde ese día jamás supe nada de él aunque ya era mi novio oficial en mi casa.
Un día mi madre regresó del trabajo y me dijo: nos vamos. Yo jamás pregunte a donde . En un taxi llegamos a una clínica muy oscura. Me pusieron una algas marinas que sirven para la dilatación y a la mañana siguiente regresamos. Yo estaba con más de 4 meses de embarazo .
Mientras el "doctor" estaba realizando el procedimiento yo me desperté, solo recuerdo que el hacia un gesto con sus brazos como quitando algo de mi, volví a quedarme dormida .
La recuperación era en otra habitación. Yo le pregunte a una enfermera ya mayor como era mi bebe, ella me dijo: ay, era chico como una semillita. Luego le hice la misma pregunta a otra enfermera pero mas joven, su respuesta fue totalmente diferente, ella me dijo: que querés que te diga si salio en pedazos.
A partir de entonces comenzó mi tortura, me desmayaba y comenzaba a tener temblores cuando estaba en el piso, llegaron a sospechar que podía ser epilepsia pero un electroencefalograma determino que lo mío era emocional.
Pasaron 11 años, y ya estando en este país comencé a trabajar para una organización Pro Vida. Allí vi una fotografía que me hizo ver mi realidad: vi la foto de un bebe abortado y así comprendí lo que había hecho.
Yo sabia que Dios me había perdonado ya que yo estaba sumamente arrepentida y dolorida pero no había ni siquiera pensado en perdonar a mi madre y a mí misma.
El año pasado tome un curso de sanación y Dios se encargo de esa tarea imposible para mí: el perdonar a mi madre y a mí misma. Esa carga que se tiene por haber sido débil y dejar que otra persona decidiera que mi bebe muriera ¡es muy grande!
El dolor de haber perdido a mi bebe me acompañará mientras viva. Ahora mi trabajo y compromiso es decirle a los demás que el aborto no es nunca una salida . Bien cierto es cuando se dice que en un aborto muere el bebe y la madre queda con ese sufrimiento para toda la vida .
Hay tanta información errónea sobre el aborto! ¡Tanta mentira!
Los que están trabajando para la Cultura de la Muerte quieren hacernos creer que ese "producto " (así es como ellos lo llaman), no tiene vida propia, que es decisión de la mujer, que el producto no siente dolor porque la anestesia que le dan a la madre le llega al bebe, ¡¡mentiras!!
Esa criatura es obra de Dios, jamás se volverá a repetir una como ella: ni su ADN, ni sus huellas dactilares.
¿Cómo va a ser decisión de la mujer el poder matar a otro ser humano que por unos meses es huésped de ese vientre, que necesita totalmente de la madre, que es el ser mas indefenso que pueda existir ?
El bebe siente cuando algo va mal, siente la presencia extraña cuando los instrumentos del doctor entran y entonces trata de huir, pero … ¡¡¿para dónde?!! Y cuando la aspiradora los absorbe en sus primeras semanas o se le cortan las piernas y brazos cuando ya está de primeros meses, el bebe se queja de dolor. En el video "El grito silencioso " se puede observar cuando el bebé abre la boquita al sentir el dolor producido por el arranque de una de sus piernas.
Abran los ojos del entendimiento hermanos, tal cual como lo dijeron las enfermeras, se nos quiere hacer creer que es una semillita cuando en realidad es el desmembramiento de un ser humano pequeñito y tiernito.
Todos, absolutamente todos estamos llamados a defender a los mas inocentes de los inocentes. Pero son muy pocos los que responden a ese llamado. Y no quisiera estar en el lugar de esa persona cuando estén delante de Jesús y El nos pregunte: ¿Qué has hecho para parar el aborto?
La indiferencia no solo es cruel, ¡es mortal! Porque callando estamos otorgando, porque al NO hacer nada estamos permitiendo que Cristo muera una y otra vez en cada aborto.
El trabajo es bien grande pero pocos son los trabajadores.
Necesitamos despertar, salirnos de nuestra comodidad y empezar a trabajar para así salvar vidas: tanto las de los bebés como las de las madres , porque cuando una mujer se da cuenta de lo que hizo comienza ahí a morir en vida y solo con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo podrá entonces empezar la sanación del alma.
Luchemos contra este mal con oración y acción!! Oremos diariamente para que ya termine el sacrilegio que ocurre una y otra vez en este país: 3,800 bebes al día solamente en este país y por favor: ¡¡hagamos algo!! Comuníquese con una organización Pro Vida, donen no solo su dinero sino también sus talentos . Infórmense al respecto, cuanta mas información tengan mas podrán defender a los bebes. Expresen su rechazo con los senadores y diputados correspondientes, voten Pro Vida en las elecciones. Organicen grupos para ir a orar en frente de abortorios. Pero por favor: hagan lo que hagan, háganlo con constancia. En la perseverancia está el triunfo que junto con Jesús lograremos.
Ana Lía
Si tu vida o la de una amig@ está rota por el dolor del aborto, llámanos hoy mismo al teléfono 627 98 56 88 de España