Testimonios

 

Testimonio de Jennifer O'Neill (Verano del '42)

_______________________________________________________________________________________________

Cartas de pacientes de No Más Silencio:

Hola
Me encuentro muy mal ,hace unos meses aborte y no lo puedo superar siento mucho dolor por esa perdida, mi enamorado su padre, termino conmigo eso sumado a la perdida anterior me ha dejado completamente destrozada, desearia ayuda, yo soy de lima-Peru y no se donde buscar ayuda, podrian orientarme donde puedo buscar ayuda, siento que ya no puedo mis deseos de vivir se van cada dia, pienso en la muerte y mi corazon siente tanto dolor que no dejo de llorar, busque en internet y llegue a su pagina.
Por favor si podrian orientarme se los agradeceria

_______________________________________________________________________________________________

"Estoy pasando el SPA y no tengo consuelo, no tengo esperanzas por la vida y me pregunto...ahora que?...estoy con terapia y buscando ayuda espiritual que aun me falta.

Quisiera volver atras para revertir lo sucedido y el dolor que hoy llevo en el alma, me deja sin aliento para encarar mi vida, mi vida egoista de vivir cuidando de mi propia tumba : MI CONCIENCIA" y viviendo en mi propio cementerio "MI CUERPO"...Estoy transitando este mundo, que mas me convenzo que es el purgatorio y la felicidad es una utopia..."solo se que muero porque no muero" o estoy MUERTA EN VIDA ...y lo peor del caso es que mi unico descanso mental es pensar en el alivio de la muerte (aunque se diga que es la ilusion falsa de la pronta solucion y evasion del dolor)...UN DOLOR LLEVA A OTRO DOLOR...el haber sacado a mi hijo por sentirme acorralada con "EL NO PUEDO" sentimientos contrapuestos que no pude manejar ni resolver, "QUIERO PERO..." , a su vez me atormentaba la sola idea de estar sola con una vida a mi cargo...me llevo a aceptar la solucion de desembarazarme de la situacion, pero claro abri la puerta a otro tipo de embarzoso DOLOR, "EL DE MI ALMA"...Y SI TRATO DE TERMINAR HOY CON ESTE DOLOR DEL ALMA, usando la pronta solucion ilusoria de la muerte...seguramente entrare en otro plano mayor de dolor, que dudo pueda desembarazarme....Por todo lo relatado, les pido ayudenme para no entrar en la estadistica fatal y poder convivir con esta experiencia de indescriptible dolor humano.

María

_______________________________________________________________________________________________

Testimonios de Sanación (hay Vida después de un aborto)

 

Correo recibido en NMS:

Hola Pilar,

Hace un año que gracias a ti, a tu ayuda y a la esperanza que me transmitiste puedo ver la vida de otra manera, puedo sentir la paz , el amor y el perdón.
Te tengo presente en mis pensamientos, ¡¡GRACIAS de todo corazón!!
Recibe un fuerte abrazo,
Que Dios te bendiga y te de fuerza para seguir ayudando a las personas que lo necesitan y te encuentran en sus caminos.

María

 

 

Testimonio de una actriz colombiana (ver)

_______________________________________________________________________________________________

Soy una mujer de 34 años de izquierdas, progre, feminista y todo lo que se opone a ideas conservadoras y que además ha abortado a los 28. Hablo con conocimiento de causa y por eso quiero dejar mi testimonio porque fue un COMPLETO ERROR. ¿ Por qué lo hice? Aún hoy me lo pregunto y no puedo pensar en ello sin echarme a llorar…creo que lo que me decidió fue que no era con la persona adecuada, pero qué egoísmo, qué cobardía, yo, que me creía una persona valiente. En la clínica el día que me confirmaron que estaba embarazada no me dejaron ni mirar a la pantalla donde se ve la “lentejita” porque me decían que si miraba no iba a querer abortar…y encima les hice caso!!

Fuente: Mujeres contra el Aborto

______________________________________________________________________________________

“Maternidad abortada” y adicción al aborto: testimonio de Irene Vilar
Ser madre tras quince abortos

PARÍS, jueves 29 de abril de 2010 ( ZENIT.org ).- “Maternidad abortada” y adición al aborto: Gènétique , el dossier de prensa de la Fundación Jérôme Lejeune presenta este “libro testimonio”.

L'Express.fr ha entrevistado a Irene Vilar, una estadounidense de origen puertorriqueño que relata en un libro testimonio –aparecido recientemente en Francia bajo el título Maternité avortée ( Maternidad abortada, ndt)- sus quince abortos y su difícil relación con el embarazo y la maternidad.

Irene Vilar tenía sólo 16 años cuando conoció a un hombre que cambiaría su vida, “un profesor de literatura latino-americana cuarenta y cuatro años mayor que ella”.

Durante 17 años, viviría con él una “pasión destructiva que la llevó a someterse hasta a quince abortos” y varios intentos de suicidio.

Ella habla de “adicción al aborto”. Actualmente casada de nuevo y madre de dos niñas, ve su maternidad como una especie de redención.

Irene Vilar ha optado por hacer pública su difícil experiencia “no para disculparse, ni para cuestionar este derecho, sino para explicar cómo una pasión amorosa puede hacerse destructiva”.

Sabía que su testimonio suscitaría reacciones muy fuertes como las que ha provocado en los Estados Unidos, tanto de opositores como de defensores del aborto.

Pero explica que ha querido “mostrar cómo la maternidad, la sexualidad y el control de natalidad sumergen a las mujeres en una inevitable ambivalencia”.

El libro de Irene Vilar abre el debate sobre “la complejidad de convertirse en madre hoy en día”.

Es ante todo “la conmovedora historia de una mujer sobre la dificultad de sumir su herencia, extirpar una relación tóxica con un hombre y construir su independencia reconciliándose con la idea de ser madre”.

Irene Vilar recuerda brevemente su historia: procedente de la cultura latina de Puerto Rico “donde las mujeres están dominadas por los hombres”, se enamora de su profesor sexagenario.

“Al lado de este hombre que no quería un hijo, tenía la impresión de ser libre, independiente, moderna”, explica.

“Pero de hecho, él ‘colonizó' mi cuerpo y me dijo: ‘Si quieres permanecer conmigo, tienes que permanecer infecunda'”.

“Yo jugaba a la ruleta rusa con mi píldora. Cada uno de mis embarazos era una forma de desafío; a este hombre, pero también –y lo entendí bien más tarde- a la política de esterilización de masas que se llevó a cabo en los años 1960 en Puerto Rico y de la que mi madre fue víctima, que la sumió en una gran depresión que la condujo al suicidio”.

Más que una “adicción al aborto”, Irene Vilar describe una relación neurótica con la fecundidad.

“Mi neurosis (···) era pervertir mi relación con la fecundidad. Cuando estaba embarazada, tenía la sensación de tener autoridad y poder. Después sentía que no podría vivir sin el hombre al que amaba. De repente estaba aterrorizada por la idea de estar embarazada y acababa con esos embarazos”.

“Esto muestra hasta qué punto la fecundidad es algo muy complejo. La contracepción permite controlar la ovulación, pero no la psique. Y las mujeres tienen una relación ambivalente con su deseo de estar embarazadas”.

También explica cómo se las arregló para salir de esta relación tóxica, y cómo sus sentimientos de vergüenza y de “ser inadaptada”, de los que se sobrepuso gracias “a la psicoterapia y [a su] trabajo de escritura”.

Y recuerda las dificultades experimentadas desde que puso fin a su primer embarazo: “Como describo en el libro, quise abortar tras algunas semanas de gestación. Tras mi último aborto, abortar se había convertido en un ‘hábito'”.

Así, cuando quise parar prematuramente ese embarazo, que había deseado y sin embargo no quería ver ir adelante, era la memoria de mi cuerpo la que hablaba. Afortunadamente, mi marido me tranquilizó y pude superar mis miedos”.

______________________________________________________________________________________

Elisa o la Trisomía 18

"Ahora sé que el aborto nunca es una solución, es solo el inicio de un problema mucho mayor"

Para empezar, siempre he sido y soy totalmente contraria al aborto, y para continuar, mi marido y yo somos una pareja con problemas de fertilidad, así que parecía inimaginable que que nosotros pasáramos por una interrupción de embarazo, sin embargo, ironías de la vida, aquí estoy contando mi triste experiencia.

En mi cuarta fecundación in vitro conseguí finalmente quedarme embarazada. La alegría que sentíamos era indescriptible, recuerdo esos primeros momentos del embarazo como la época más feliz de mi vida. 

En la eco doppler de las 12 semanas se detectaron problemas, el feto era muy pequeño para la edad gestacional, se movía muy poco, tenía el pliegue nucal un poco aumentado y ductus venoso reverso (es un indicador que suele ir asociado a malformaciones cardíacas y a alteraciones cromosómicas). Me salió riesgo alto de síndrome de down, fue un golpe duro, lloramos un montón, pero lo fuimos aceptando, estábamos decididos a continuar con el embarazo y sacar adelante a nuestro hijo.

Era un dolor muy grande, pero lo podíamos asumir. Hicimos la amniocentesis para estar seguros y estar preparados para cuando naciera la criatura, pero el resultado fue algo que nunca hubiéramos imaginado, tenía trisomía 18 y nos dijeron que era incompatible con la vida.

Cuando me comunicaron el resultado yo dije que continuaría mi embarazo y mi hijo viviría lo que Dios quisiera, pero los médicos me dijeron que debía abortar.

A pesar de mi idea inicial, acepté someterme a un aborto que fue practicado sólo dos días después de conocer el diagnóstico de mi bebé. Sentí pánico ante la enfermedad de mi hijo, y el aborto era la solución. 

Ahora sé que el aborto nunca es una solución, es sólo el inicio de un problema mucho mayor, aprender a vivir sin tu hijo y sabiendo que no está a tu lado porque tú has decidido matarlo.

Todo lo que ocurrió, desde el momento en que salí de casa hasta que salí del hospital tras la interrupción, está grabado en mi mente de una manera que jamás se podrá borrar. Estuve muy sedada, pero a pesar de eso lo recuerdo todo.

En el último momento, me anestesiaron totalmente, así que ni siquiera llegué a ver a mi bebé. Desde el mismo instante en que me desperté de la anestesia, fui consciente de la barbaridad de lo que acababa de hacer y me arrepentí profundamente de lo que había hecho. No podía entender cómo pude hacerle esto a mi propio hijo, debía haber dejado que viviera el tiempo que Dios tuviera dispuesto.

Al principio me sentía tan mal que creía que me iba a volver loca. Es lo más horrible que alguien pueda experimentar, es un dolor con mayúsculas. 

Sé que me pase lo que me pase en esta vida, no habrá nada que me pueda doler tanto. Sin duda alguna el aborto es algo muy traumático para el cuerpo, pero sobre todo para la mente. Mi cuerpo se recuperó, pero en mi mente mi hijo siempre está y estará presente y una pena muy profunda me acompaña siempre. 

Qué mejor que cuidar a mi hijo enfermo podría haber hecho yo en esta vida, el tiempo que hubiera sido, unas horas, unos días, unos meses. Acompañarle y mimarle hasta el último momento. Hacerle sentir que era querido. Pero en vez de eso lo eché de mi vida. Me siento una mala madre y una mala persona. 

Ahora intento ser de nuevo madre a través de la adopción, hace más de dos años que empecé los trámites y aún estoy en el punto de partida con muchos años por delante para alcanzar el objetivo. 

Mientras, escucho las estadísticas sobre el aborto en España. Si estos niños no fueran abortados no existirían estas tremendas listas de espera para adoptar. No tiene ningún sentido que mueran unos niños que serían muy, muy deseados en muchos hogares.

En alguna ocasión alguien me ha dicho que es muy traumático para una madre dar a su hijo en adopción y que por ello es preferible que aborte cuando se encuentra en una situación en que no puede criar a su hijo.

Sé por experiencia lo terrible que es pensar que tu hijo no vive porque tú lo has decidido y creo que para una madre siempre es mejor saber que tu hijo está vivo, aunque no esté contigo, que saber que nunca lo vas a ver, que nunca va a sentir lo que es ser querido, mimado, besado porque tú no le has dejado vivir.

Espero que mi experiencia sirva a alguien a replantearse una decisión que no se puede tomar a la ligera, pues sus consecuencias para muchas personas son irreversibles y nefastas.

_______________________________________________________________________________________________

Carta de un padre

Querido hijo:

Al empezar a escribir estas líneas me asaltan las lágrimas, y también la alegría de hablar contigo. Por fin. Hace doce años. ¿Recuerdas?. Yo he estado intentando olvidar, intentando apartarte de mí, de mi vida. Sin saber que, para ello, tenía que adormecer, que anestesiar, que matar en definitiva, una parte de mí. La parte más bonita de un ser humano: la parte de nosotros que ama, que se emociona, que se ríe, que se alegra, que ve el futuro con esperanza y optimismo. Esa parte de mí quedó cubierta por una especie de nube negra el día que me faltaste y decidí que “mejor no hablar de ello y tirar para adelante”.

Leer más...

_____________________________________________________________________________________________

Testimonio de Esperanza Puente

 

Ver su libro

______________________________________________________________________________________________

Testimonio de Mai Meneses

Oir

______________________________________________________________________________________________

Testimonio de un enfermero ex-abortista

Leer....

______________________________________________________________________________________________

Testimonio de aborto por malformaciones

Leer...

______________________________________________________________________________________________ 

Testimonio de Amy (de No Más Silencio USA)

Leer...

________________________________________________________________________________________________________
TESTIMONIO de Rocío
(publicado en el foro de www.enfemenino.com)

Enviado: 28 marzo de 2008 a las 19:46

Por lo visto el que yo contara lo que le pasó a mi hermana dio lugar a que ustedes empezaran a hablar al pedo sin saber cómo fue realmente la historia en realidad.
Yo tenía 23 años y ella 16, y me confesó que estaba embarazada, que estaba sola y que tenía mucho miedo, yo le dije que no se preocupara, y ella decía que nuestros padres se iban a poner furiosos y que tenía miedo de que la echaran de casa, y yo le dije que nuestros padres serían incapaces de hacer una cosa así, y que si en una de esas se atrevían a echarla, yo me iba con ella y le prometí que ni a ella ni a mi sobrino le iba a pasar nada, y que la iba a ayudar a hablar con nuestros padres.

Ahí parecía que se había tranquilizado, aunque todavía no habíamos encontrado el momento para decírselo a la familia . Pero a los pocos días, una tarde que llego de la facultad la encuentro tirada en la cama y sangrando. Cuando vi la caja de pastillas abierta en la mesa de luz me di cuenta de qué estaba pasando y la llevé de urgencia al hospital (estábamos solas en casa, mis padres no supieron en ese momento lo que pasaba). Más tarde, en casa, le pregunté por qué lo había hecho (no a modo de reproche, antes de que empiecen a decir cualquier cosa) y me contó todo: que le habían taladrado la cabeza con que no era un bebé, que el aborto no es un asesinato, que si tenía al bebé se iba a arruinar la vida y nos la iba a arruinar a todos, que no podía tener un hijo a esa edad, que era una egoísta por querer traer un hijo al mundo para que después nos tuviéramos que hacer cargo nuestros padres o yo. Mi hermana lloraba, estaba destruída, decía que era una mala persona, yo la abracé y le dije que no, que no era ninguna mala persona, porque no lo había hecho por maldad ni por egoísmo, sino por malas influencias que le llenaron la cabeza, que esas eran las malas personas y no ella, me hizo prometerle que no diría nada a nuestros padres y yo no sabía qué hacer porque cada día estaba peor. Cuando salíamos a alguna parte, veía una embarazada y lloraba, veía un bebé y lloraba, esas crisis eran realmente terribles y fue empeorando, se la pasaba encerrada en su cuarto y tirada en la cama, no quería salir, no quería comer, no quería ir al colegio, había perdido absolutamente las ganas de vivir.

Intenté convencerla de que hiciera terapia pero ella a cada momento decía que lo único que quería era morirse, que era una mierda, que no merecía vivir, le decía que eso no era verdad y no me quería escuchar, yo no sabía qué hacer, pensaba en decirle a nuestros padres la verdad, para que así ellos trataran de ayudarla, pero por otro me daba miedo porque si mis padres se enteraban de que mi hermana abortó, se enojarían mucho y eso la hundiría más y sería peor. Trataba de convencerla de salir, de ir al colegio, de hacer cosas, de tomar terapia pero todo fue en vano, y un día que nos levantamos a la mañana, el baño estaba cerrado con llave. Golpeamos la puerta del baño, llamábamos a mi hermana, no respondía. Mi papá fue a buscar las copias de las llaves, entramos y encontramos a mi hermana muerta. Fue muy fuerte, es algo de lo que todavía no logramos reponernos. Cuando la estábamos velando, les conté la verdad a mis padres y ellos se lamentaban, decían que por qué Ana no había confiado en nosotros, que por qué no había hablado con ellos antes, yo me sentí culpable por no haberles dicho la verdad antes a mis padres y por no haber sabido cuidar a mi hermana de las malas influencias que la llevaron a ese aborto y a esa depresión.

Hoy, después de casi 2 años, mal que mal aprendimos a vivir con eso pero no lo vamos a poder superar nunca, porque esa mierda que se llama aborto no sólo mató a mi sobrino, sino que también destruyó a mi hermana y nos arruinó la vida a mí y a mis padres.
Para que vean, a mi hermana nadie la llamó asesina. Nunca. Por lo menos en nuestra casa. De lo único que puedo sentirme yo culpable es de no haber hablado con mis padres a tiempo y de no haber cuidado más a mi hermana de los que la llevaron a esto.
Así que ahora, si van a hablar de mi hermana, háganlo sabiendo bien cómo fue todo y no conjeturando, ok?

Firmado: Rocío
__________________________________________________________________________________________

Hola, soy --- vivo en -----,

Nececito por favor que me ayuden. Les voy a contar mi historia: Nos conocimos en el año 2001, nos pusimos de novio muy rapido, ella tenia 15 y yo 22 años. Nos enamoramos, nos amamos mucho, y nuestra vida sexual era excelente, teniamos relaciones practicamente todos los dias, la pasabamos muy bien, hasta que paso lo que ustedes ya suponen. No nos cuidabamos nunca, no tomabamos conciencia de lo que finalmente ocurrio, y mas yo que tenia 22 años, ella se dio cuenta e hizimos una prueba de esas de farmacia y se nos vino el mundo abajo. Yo les voy a contar algo que a ella no le dije: yo iba a apoyarla siempre en lo que ella decidiera: por si o por no, de lo unico que estaba seguro era que no la iba a contradecir, quiza suene como que me lave las manos pero les juro que no fue asi. Ella se sintio muy mal, y su primera reaccion fue un NO porque era muy chica,`porque nos ibamos a cagar la vida, por la escuela, por sus padres, y yo la apoye en todo, no la contradeci en nada. Pero fue muy raro, no sabiamos que hacer, a donde ir, a quien preguntar. Pero a su vez ella se tocaba la pancita, llorabamos juntos, me ponia la mano en su panza (la verdad es que no lo puedo creer!!!!!!)

Al final, averiguamos, mejor dicho averigue yo, porque a ella no sale expresarse con facilidad y menos en ese tipo de tema, les decia, averigue con otra chica de mi pueblo que se habia echo eso, aunque ella era de mi edad, conocia a Maria E., y me pregunto si estabamos seguros, que iba a ser dificil, y todas esas cosas, me paso la direccion de un doctor, consegui la plata, y un dia fuimos. Le pregunte si estaba segura y me dijo "ya lo hablamos". Fue algo muy feo, el tipo nos dijo que estaba de dos meses, pero que no habia problemas: ella paso atras de una cortina la hizo abrir de piernas en una camilla y le coloco como unas pastillas bien adentro (que feo que es contarlo!!!, y mas para ella haberlo sentido!!!) Le dijo que al otro dia le iba a "venir" mucho, y listo. Nos fuimos, lloramos, ya estaba echo. todo esto sin que la madre ni nadie de su familia ni del pueblo supiera nunca hasta el dia de hoy. Al otro dia me llamo: le salio mucha sangre con pedazos de no se que durante casi todo el dia, yo la acompañe y la cuide durante todo el dia. Nuestra vida juntos siguio, fue linda durante un tiempo mas, pero ya nada fue lo mismo. Nuestra vida sexual empezo a fallar y con ello todo lo demas. Yo fue como que me olvide del tema, ya no lo recorde mas. Pero ella si. Pero nunca me dijo nada. Yo queria acariciarla y siempre habia una excusa, siempre. Eso me llevaba a mi a decirle de todo (nada referente al aborto), a hacerla llorar, me senti muy malo, era feo, pero nunca queria. Y cuando se daba la relacion sexual, era todo muy traumatico. Ella decia que le dolia. Todo nuestro amor se fue desgastando. Yo empeze a perder mi autoestima, no me sentia hombre, creia que el que fallaba era yo, empece a desconfiar de ella, empece a pensar que podia haber otro hombre, nunca imagine que era por lo del aborto. Tenia miedo que ella tuviera relaciones con otro, me moria de angustia, y ella tambien sufria mucho cuando yo le decia que siempre tenia una excusa. Despues en los otros aspectos todo era hermoso como siempre, yo estaba cuando ella me nececitaba y visceversa. Yo era el amor de su vida y ella el mio. Todo bien hasta que llegaba el momento de hacer el amor, ahi era todo feo. Lo que mas me extraña es que hasta aqui nunca mas habiamos tocado el tema del aborto, ella nunca me lo nombraba, supuestamente ya era algo del pasado, yo no lo tenia en cuenta y pense que ella tampoco. Esto tan feo del aborto fue al año de estar juntos, luego seguimos juntos durante tres años mas, nos peleamos hace tres meses. Todo bajo una sospecha de infidelidad, todos comentarios que salieron sobre ella que me habia sido infiel. A todo esto hacia tres meses que no teniamos relaciones. Yo me desespere, ella me nego todo, y es el dia de hoy que no se que creer.

Perdon me desvie del tema, Cuando yo le digo todo lo que me habian contado (lo de la infidelidad) ella me nego todo llorando, y diciendome que yo era el amor de su vida, ahi nos tranquilizamos, y le salieron un monton de cosas de adentro de su alma que yo no sabia que hacer: Me dijo (despues de tres años del aborto) que no puede superarlo, que cada cancion le hace recordar ese feo momento, que no puede olvidarse del "doctor" maldito ese, que recuerda los pedazos de cosas que le salian de adentro, el colchon lleno de sangre, que le da "cosa" cuando la acaricio, como un tipo de rechazo, que es horrible y que cree nunca poder superarlo. Me puse muy triste, no quiere ir a un psicologo ni juntos ni ella sola, dice que no se lo quiere contar a nadie, es mas me olvide de contarle que despues del aborto nunca fue al ginecologo, solo fue apenas paso pero no para revisarse sino para pedirle pastillas anticonceptivas, que no las dejo de tomar siquiera cuando pasabamos meses sin tener relaciones (eso tambien me hacia desconfiar de que habia otro, quiza mas por ignorante que por otra cosa). La cuestion es esa: nuestra historia esta a punto de terminar en un 80 % por ese trauma que NO puede superar.

QUIERO PREGUNTARLES AUNQUE QUIZA SUENE EGOISTA, SI QUIZA CON OTRO HOMBRE PUDO HABER TENIDO O PODRA TENER RELACIONES. YO SE LO PREGUNTE Y ELLA CASI ME MATA, ME DIJO QUE NO SABE SI CON OTRO VA A PODER, QUE NI PIENSA EN ESO, Y QUE EL SEXO PARA ELLA NO EXISTE (¿PUEDE SENTIR ESO REALMENTE, DIGANME.) YO HOY TENGO 27 AÑOS Y ELLA 20, Y DE LO UNICO QUE ESTOY SEGURO EN ESTE DURO Y TRISTE MOMENTO ES QUE LA AMO CON TODA MI ALMA Y QUE ES LA MUJER DE MI VIDA. AHORA ESTAMOS SEPARADOS, ME DICE QUE NO SIENTE LO MISMO QUE ANTES POR MI, PERO QUE ESTA SEGURA COMO LES DIJE QUE EN UN 80% ES POR ESO TAN FEO QUE NOS PASO. YO QUIERO SALVAR LA RELACION. QUIERO, SI PUEDE SER QUE ME AYUDEN A QUE ELLA SE CURE DEL TRAUMA TAN HORRIBLE QUE TIENE. ¿PODRE AYUDARLA? DIGANME POR FAVOR QUE HAGO!!! AYUDENME, ESTOY DESESPERADO. SE LOS VOY AGRADECER TODA LA VIDA, POR FAVOR!!!! NO SE QUE HACER!!!!

UN ABRAZO.

____________________________________________________________________________________________

Carta recibida en No Más Silencio
30/09/2005

LES CUENTO QUE EL DOMINGO MIENTRAS ARREGLABA LA CASA SENTI LA PRESENCIA DE MI PEQUEÑA, SENTI QUE ESTABA A MI ESPALDA Y ESCUCHE SU VOZ...., NO SE QUE HACER, CADA DÍA ME DESESPERO MÁS POR TENERLA....HACE UNAS SEMANAS PASE MUCHAS DIFICULTADES Y SENTI MAS LA NECESIDAD DE TENERLA CERCA...., YO SE QUE ELLA ESTA EN EL CIELO....., PERO NO SE SI ME ENTIENDAS , MI CONCIENCIA NO ME DEJA EN PAZ. .....EN MI TRABAJO ESTOY EN CONTACTO CON NIÑOS Y NIÑAS Y ESO ME ATORMENTA POR QUE LO UNICO QUE HAGO ES PENSAR QUE MI PEQUEÑA PUDO HABER SIDO UNO DE ELLOS. PERO NO ESTA....YO LA MATE....A PESAR DE QUE ESTOY RODEADA POR MUCHA GENTE ME SIENTO TAN SOLA, NECESITO A MI BEBE...LA NECESITO TANTO....

 NO SE SI SON CASTIGOS DE DIOS QUE ME DA POR SER UNA ASESINA, PERO CADA DÍA ME PRESENTA MAS COSAS DE LAS QUE YO FUI CAPAZ DE HACER, POR EJEMPLO AYER FUI A ACOMPAÑAR A UN AMIGO Y EN AQUELLA CASA NOS INVITARON A VER UNA PELÍCULA, IMAGÍNENSE DE QUE ERA, ERA DEL ABORTO, Y ASI ME PASA, TODOS DIAS ME ENCUENTRO CON ESTAS SITUACIONES QUE ME RECUERDAN AQUEL DÍA, EL CUARTO CON LA DRA., LA ENFERMERA, LAS INYECCIONES, LOS APARATOS QUE FUERON COMPLICES DE AQUEL ASESINATO Y AL FINAL VER A MI PEQUEÑA BEBE DESTROZADA EN UNA CHAROLA, Y MUCHA SANGRE MUCHA SANGRE...... Y DESPUÉS SENTIR QUE ALGO DE TI SE MURIO, ESA SOLEDAD ACOMPAÑADA DEL FRIO QUE TE DA SENTIRTE ASI TAN MALA.....Y LO PEOR DE TODO A TU CONCIENCIA QUE TE ACUSA....Y SIN PODER DAR VUELTA ATRÁS.......Y AQUELLAS IMÁGENES NO SE TE BORRARÁN JAMAS, POR MAS QUE TE DIGAN MUCHAS COSAS.,....NADIE ENTIENDE LO QUE SIENTO.....QUIERO MORIRME....QUIERO ENCONTRARME CON MI PEQUEÑA HIJA.....

 NECESITO LA AYUDA DE USTEDES, POR FAVOR NO SE SI PODRE SOLA, YA QUE NO CUENTO CON NADIE, QUE COMPARTA MIS MOMENTOS DE TRISTEZA, TENGO MUCHOS AMIGOS, Y AMIGAS PERO SI SUPIERAN QUIEN SOY SEGURO DEJARIAN DE SERLO.....PERO ESO NO ME IMPORTA......LO QUE REALMENTE ME IMPORTA ES MI PEQUEÑA BEBE, QUE QUIERO QUE ESTE CONMIGO Y YO ESTAR CON ELLA....

 GRACIAS POR TODO PILAR....ESPERO QUE ME AYUDES..

Y más tarde:

Sent: Friday, February 24, 2006 9:26 PM

MI QUERIDA PILAR.

GRACIAS POR EL ENVIO,,...AL BEBE QUE ME ENVIASTE CADA NOCHE LE DOY UN BESO Y RUEGO A DIOS Y A MI BEBE QUE ESTA EN EL CIELO QUE ME PERDONEN EN ESTOS DIAS TE CUENTO QUE HE TENIDO UNOS SUEÑOS RAROS....PERO BUENO A VER QUE PASA EN ESTOS DIA...POR EJEMPLO ANOCHE SOÑE QUE ESTABA EN UN RIO CON UNOS NIÑOS EL AGUA ERA CLARA, LIMPIA Y HABIA MUCHOS PECES.....BUENO A DE SIGNIFICAR ALGO EN ESTOS DIAS SEGURO LO DESCUBRIRE.

BUENO MI QUERIDA PILAR OTRO DIA LE ESCRIBO MAS...POR AHORA ME DESPIDO GRACIAS POR LA AYUDA.

LOS QUIERO MUCHO. AH TAMBIEN TE ENVIARE LA FOTO....

UN ABRAZO DESDE ECUADOR PARA TODOS.

M.

____________________________________________________________________________________________

¨

________________________________________________________________________________________________

"Aborté porque me sentí acorralada como un animal” 

Susana CB escribe su valiente testimonio a los Eurodiputados a través de www.hazteoir.org, tras conocer a través de esa Web el Informe Sandbaek. A pesar de que la regulación del aborto no es competencia de la Unión Europea, el informe Sandbaek sobre «Salud y países en desarrollo: derechos en materia de reproducción y de sexualidad» puede ser adoptado por el Europarlamento. Dicho informe, entre otras medidas, a cada cual más disparatada, incluye la posibilidad de pagar los abortos en los países del tercer mundo con el dinero destinado a los presupuestos dedicados a las ayudas al desarrollo. Esta es la valiente carta de Susana a los Eurodiputados:  

Cuando he leído este informe me ha dado un vuelco el corazón, espero que entiendan el por qué de este sentimiento que se ha hallado en mí cuando, a continuación, les describa mi experiencia sobre este tema y mi deseo de que consigan ponerse en la piel de todas las mujeres que hemos sufrido este irremediable error que cometimos un fatídico día.

Hace tres años tenía la edad de 23, estaba viviendo como cualquier joven de esta edad las experiencias que esta sociedad prometen ser las mejores. Sin una mentalidad formada aún, porque a diario recibimos tanta información de diversas cosas que no llegas a distinguir lo que deseas realmente de tu vida y de tu persona. No te dan tiempo a pensar, únicamente te dedicas a vivir manejada como marioneta por la mano de los hombres que forman las sociedades.


Pues bien, al no tener esta formación y vivir superficialmente, me quedé embarazada. Mi mundo, el que ya no existía desde hace unos años, desde que exactamente creí poder ser independiente del seno familiar porque así me lo hacia entender todo lo que me rodeaba, ese mundo de ficción se me hundió, me sentí acorralada como cualquier animal que se siente acechado por otro ser mucho más fuerte el cual puede aplastarte...

Cuando te ves en esta situación se experimenta un pavor, que no deseo a nadie, actúas de modo que ya no eres tú , pierdes toda identidad y empiezas a ser esas personas a las que pides ayuda y te buscan soluciones ... Una de las soluciones que me dieron fue el aborto (aunque aquí es ilegal y espero siga siendo) al verme en esta situación en la que no aprecias ya nada de ti ni de tus valores, con tantísimos miedos, aceptas y apruebas a deshacerte del problema (de una vida) lo más rápidamente posible y, muy a pesar mío, aborté.

Sí, me deshice de mi problema, de la vida que podría haber sido si yo no hubiera intervenido, y ahora me toca vivir con el pesar de mi corazón y de mi persona al descubrir lo miserable que se puede llegar a ser por el propio egoísmo y la propia comodidad. Ahora siento no haber tenido una mano en mi hombro que me hubiera dicho que no tuviera miedo, que adelante con lo que la verdadera vida te regala y que se es más feliz con la vida de otra persona a tu lado que no con tan solo la tuya, aunque se pasen calamidades o aunque solamente puedas vivir unos escasos años cerca de las personas y, sobre todo, cerca de la de tu propio hijo.

Si hay alguien de la que yo estoy orgullosísima es de mi madre, la cual me dio la vida, aún sabiendo que mi vida le traería problemas, pero me quiere con locura y ese amor que he recibido durante todos mis años no se puede arrancar, ni por el hambre, ni por la miseria, ni por las guerras, ni por todas las situaciones de este mundo por las que se puedan atravesar. El Amor es único, tan único que es lo que se necesita para querer vivir y dar la vida.

Con este testimonio quiero expresar al mundo mi doloroso arrepentimiento y el penar de mi decisión de ese DÍA para el resto de mi vida. Sólo la persona que llega a hacer tal cosa es consciente de tal horrible error.


Desearía con todo el amor de que soy capaz de expresar, que meditaseis sobre esta cuestión y por el Amor de Dios, no seáis partícipes de lo que puede llegar a ser el destrozo y despedazamiento de la vida de dos personas, madre e hijo/a. El problema de los países subdesarrollados no es concienciar a estas personas de que el aborto es la única solución (todos en el fondo de nuestra alma sabemos que no es cierto). Por favor, no les hagáis tener más problemas de los que ya tienen, los que son evidentes: problemas físicos. Y ahora podréis conseguir que tengan problemas que no llegaréis a apreciar: los psíquicos. Hay muchas más soluciones que podremos encontrar si partimos desde el amor hacia los más pobres, y que sin duda alguna serán las soluciones más inteligentes.

                                                                                                        Susana CB  

________________________________________________________________________________________________


Correo electrónico recibido de una paciente de No Más Silencio:

"Mira este poema que me enviaron; eso es lo que sentí cuando me hicieron el aborto, sentí como mi bebé se desprendía de mí y cómo me dolía el alma, no era dolor físico. Lo sentí cuando la desprendieron de mi y aun recuerdo eso..."


Escuché el llanto de un niño,
escuché como lloraba.
Pero no fue en mis oídos:
lo sentí dentro de mi alma.
Oí un grito en silencio,
sentí la noche en el alba
y ví el puñal asesino
clavarse entre las entrañas.

Y ví a la Virgen María
llegar hasta Elizabeth
y al niño dentro del vientre
saltar de gozo y de Fe.
A Cristo lo ví llorando
por tantas vidas truncadas,
en la Cruz lo ví sangrando
por madres desesperadas.

Sentí ese llanto en el alma.
Me lo traía la mar.
Y no pude hallar la calma,
sin luchar por la verdad.
Camino, verdad y vida
es para todos Jesús.
Para aquellos en tinieblas
que brille pronto su luz.

Escuche el llanto de un niño,
escuché como lloraba.
Pero no fue en mis oídos.
Lo sentí dentro de mi alma.

________________________________________________________________________________________________

Testimonio de una paciente de No Más Silencio después de la terapia:

"Yo era una chica normal, buena estudiante, de una familia de clase media pero con un problema de alcoholismo de mi padre que marcó mucho mi infancia y la de mi hermano, dos años menor que yo. Desde pequeños supimos que pasaba algo en casa pero entonces no sabíamos muy bien el qué. Sabíamos que la tendencia era la siguiente: mi padre llegaba a casa tarde, mis padres discutían un poco, a lo mejor no se hablaban en dos días, pero después todo seguía igual, como si nada hubiese ocurrido. Nunca se hablaban los problemas en mi casa. Creo que fue la forma en que mi madre la pobre pudo continuar, olvidándose de lo que había en casa. Creo que lo hizo muy bien con nosotros dos a pesar de los problemas que el alcoholismo de un familiar genera.

Crecí siendo muy tímida y avergonzada del problema de mi padre, siempre me hizo sentir muy insegura, por si esto fuera poco además de no hablar de lo de mi padre, yo tampoco hablaba de mis problemas con mi madre por no preocuparla. Sabía que tenía puestas muchas expectativas en mi hermano y en mí y nunca quisimos preocuparla, sólo ser buenos hijos. Como digo era la tónica general en mi casa, nada malo se hablaba.

A los 15 años me enamoré locamente de un chico (mi actual pareja), yo solo quería ser feliz y olvidarme de los problemas de casa, sentía que él me quería y yo estaba como loca.

A los 16 años me propuso mantener relaciones sexuales y yo por esa falta de seguridad que tenía me lance, sentía que si decía que no le defraudaba (una vez más yo quería contentar a todo el mundo). El resultado fue que me quede embarazada. Cuando se lo dije a él se aterró, se le vino el mundo encima, éramos unos críos y él en aquel momento no supo ver otra opción que el aborto, me dijo que hablara con mis padres cuanto antes.

Yo sabía lo que había en mi casa y tenía terror solo pensar que diciendo eso les iba a disgustar, sobre todo le iba a fallar a mi madre, así que lo oculté hasta que estuve embarazada de 6 meses, a mi novio le daba largas, le decía que ya había hablado y que íbamos a poner remedio, que tranquilo. La verdad que tampoco se atrevió a venir nunca a casa de mis padres conmigo, creo que le superó la situación. Yo en mi mente de niña no se como fui capaz de olvidar el embarazo, pero viví todo ese tiempo como si no estuviera embarazada, es más, para mi no lo estaba.

Bueno pues evidentemente estas cosas tarde o temprano se saben y cuando mi madre se entero se quedó deshecha, todas las expectativas que había puesto en mi, sobre todo en cuanto a mi formación, se venían abajo. Así que se planteó el tema del aborto como primera opción (claro que ella no sabía que estaba de 6 meses), cuando se confirmó mi estado y el tiempo de embarazo, nos dijeron que donde yo vivía no había ninguna clínica que lo hiciera, pero que en Madrid había una clínica “EL BOSQUE”, que era especialista en abortos tardíos. Hablamos con una asistente social, llamó a la clínica y le dijeron que si iba al día siguiente me lo hacían.

A todo esto yo no decía ni mu, nunca decidí nada, no me sentía capaz. Ypara que mi madre tomara la decisión se dieron tres tristes circunstancias: 1-mi madre quería mi felicidad y pensaba que si tenía un hijo a esa edad no iba a ser feliz como no lo era ella, quería para mi lo mejor y se equivocó. 2-una prima mía (esto lo supe después del retiro) aborto hace 20 años también un embarazo de 6 meses y nunca tuvo ningún problema físico ni psicológico, se caso tuvo dos hijas y todo normal hasta ahora. 3-nos aseguraron que físicamente no había ninguna problema porque la clínica estaba especializada y saldría como si tuviera la regla, todo muy fácil, por supuesto de los psicológico no te hablan y por supuesto cuando actúas bajo el miedo no piensas realmente lo que vas a hacer.

Pues bien llegué a la clínica, me hicieron una ecografía y me dijeron que me lo hacían, que estaba dentro todavía de los límites legales. Me dijeron: -te va a doler un poco la barriguita, yo pensé: -bueno un poco vale, tampoco quería defraudar a mis padres y echarme atrás. Fue la única información que tuve sobre como iba a transcurrir todo. Me pasaron a una consulta con una psicóloga que recuerdo como sonreía y mascaba chicle, al entrar me dio unos test ya hechos y me dijo que si estaba de acuerdo, recuerdo que eran test sobre mi imagen física y el rechazarme a mi misma. Con el dinero por delante, mucho por cierto, me bajaron a una habitación (yo ya iba en ayunas como me habían dicho), me dieron un camisón, un gorro y unos patucos. Me lo puse y esperé en la cama de la habitación, mientras estaba allí el mismo ginecólogo que después vi en el quirófano entró en la habitación y sonriendo me acarició la barbilla y me dijo "¿tienes miedo?", todavía no entiendo aquello, ¿qué esperaba, que estuviese cantando? ¿y aquella sonrisa?

Me llevan a quirófano y el anestesista me pregunta cuánto pesaba mas o menos, me echan en la camilla y solo recuerdo la mascarilla de oxigeno. Me despierto en la habitación y tengo gasas mojadas en la vagina y estoy sondada. Me explican que me han pinchado la bolsa de líquido y por eso están las gasas mojadas. Yo pensaba que al salir del quirófano todo habría acabado, pero me quedaba un día entero de contracciones y parto para expulsar a mi hijo muerto. Y todavía una enfermera me reñía porque gritaba mucho y asustaba a las demás. Creí que me volvía loca de dolor, solo quería que aquello parase. Después de un montón de horas expulsé a mi hijo y vi que la enfermera se lo llevaba en una especie de plástico. Esa imagen estará en mis retinas para siempre. Después expulsé la placenta y pasé la noche en la clínica.

A la mañana siguiente me hicieron una ecografía para ver si había quedado algo por expulsar, yo solo pensaba: -¡no, por Dios, que se haya acabado todo! Estaba todo bien, me quitaron la sonda, me dieron de desayunar, una medicación y para casa que según ellos no pasaba nada.

Fue tan traumático que lo olvidé todo, seguí con mi pareja y nunca hablamos del tema para nada hasta los 23 años que tuve un recuerdo de ese día y empecé a tener problemas de ansiedad. Caí en una depresión, me recuperé y volví a olvidarlo todo hasta los 25 que tuve otra depresión de la que también me recuperé y esta última a los 28 en la que por fin he puesto remedio a tanto dolor gracias a No más silencio y su terapia. Hablé con mi pareja, le conté como había sido el aborto porque parecerá increíble pero no sabía nada, y conseguí perdonarle, porque todos estos años sin saber lo que me ocurría estuvo al píe del cañón y si no fuera por él yo no estaría aquí, fue mi bastón.

Le conté como había sido la terapia y también se quedo muy tranquilo. Ahora nos vamos a casar y solo esperamos seguir con nuestra vida sin olvidarnos de nuestro hijo Hugo que siempre va a estar en nuestros corazones.

Con esto quiero dar esperanza a mujeres que han abortado porque aunque no lo parezca hay solución, yo me estoy recuperando 12 años después del aborto, y también quiero decirle a las mujeres que están pensando en hacerlo que piensen bien lo que van a hacer porque ese día empezarán a morir por dentro.

En cuanto a las clínicas abortivas, pido que informen sobre lo que va a ocurrir, porque a veces el miedo te ciega, que nos expliquen también las consecuencias, pero me parece que es un negocio muy lucrativo como para empezar a informarnos.

Ánimo a todas las que habéis pasado por esto: hay esperanza.

Paula.

________________________________________________________________________________________________

Carta dirigida a la psicóloga de la revista Tú eres Única - Febrero 2005:

“He sido muy infeliz desde que aborté a mi bebé. Han pasado 4 años y no entiendo por qué me sigue doliendo tanto y lloro sin parar. ¿Me podría ayudar?”

        N.S.

________________________________________________________________________________________________

1-9-2004 - Revista Tú eres única

Primera persona: El problema del aborto en una pareja de estudiantes

“Ni miramos la ecografía. Era de seis semanas. En dos horas abandonamos la clínica”.

Raúl, 23 años, estudiante

La historia: Un embarazo no deseado

Los protagonistas: Raúl y Rosa. Estudiantes. Sus edades: 20 años (ella), 23 (él)

El desenlace: Un aborto ¿evitable?

“Me considero un chico como tantos”
Soy un estudiante normal. Me gusta viajar, el deporte, escribir, la música. Divertirme con mis amigos... Soy de izquierdas. Me siento comprometido con las personas más desfavorecidas y no soporto las injusticias. He sido voluntario en varias ong´s .
Desde los 17 años mantengo relaciones sexuales. En todo momento he tenido precauciones. Usando preservativo estaba seguro. Así me lo habían transmitido mis amigos, los anuncios de la televisión, la sociedad... Y los compraba en farmacias porque me fiaba más. “Empecé a salir con Rosa: conectamos enseguida”.
Conocí a Rosa tras romper con otra chica. Conecté pronto con ella: me comprendía y no se enfadaba cuando yo necesitaba salir solo con mis amigos. Con ella estaba -estoy- muy a gusto. Al mes y medio de salir juntos “surgió” tener relaciones sexuales.
La historia trágica vino después. Se debió romper el preservativo sin darnos cuenta y tuvimos la mala suerte de que coincidió con sus días fértiles. Otras veces, si notábamos que algo no iba bien, cambiaba de preservativo o parábamos porque ya no nos apetecía seguir. Pero esta vez fue distinto.

“A los dos meses de conocernos, tuvo una falta”
Rosa tuvo su primera falta. Ella me decía: “Tranquilo, ya me vendrá (la regla); algunas veces he tenido retrasos”. Pero los días pasaban y a las tres semanas la acompañé a la farmacia para hacer el test del embarazo. Dio positivo. No me lo quería creer pero ella estaba embarazada.

Rosa se puso a llorar y yo estaba perplejo pero la abracé, la besé y le dije que estaba con ella y que no la iba a dejar. Sólo llevábamos dos meses saliendo –estaba conociéndola- y esto nos parecía tan poco tiempo que nos influyó para no seguir adelante con la gestación. ¿Qué hacemos? ¡Como diga algo en casa me matan!”, me dijo ella.
Mi madre me había en varias ocasiones: “Si dejas a una chica embarazada me das el mayor disgusto de mi vida”.Así que me callé ¿Cómo iba a explicarles que sí, que estaba esperando y sólo con 20 años? Teníamos mucho miedo. “No dijimos nada en casa y fuimos a la clínica”

Optamos por no explicar nada a nuestros padres y solucionarlo por nuestra cuenta. Pensé que es la chica la que debe decidir si quiere continuar con la gestación y el chico tiene que apoyar su decisión. (Han pasado siete meses y ahora creo que el chico tiene mucho más que decir). Al día siguiente nos volvimos a ver. Le dije que no me separaría de ella de ningún modo. “Yo ahora no me veo preparada para ser madre”, me dijo. Yo le respondí que si ella no lo quería tener, no tendría por qué hacerlo. También pensé que cuanto antes procediéramos al aborto antes nos libraríamos del problema y que había que actuar rápido: había oído que al avanzar el embarazo había mayor peligro para la salud de ella.

Dos días después estábamos en la recepción de una clínica pidiendo una cita para la interrupción voluntaria del embarazo. (Cuando recuerdo el momento, se me pone un nudo en la garganta). Nuestra actitud era de resignación. Un amigo a quién consulté me dijo que abortar era lo mejor. Tras varias preguntas, la enfermera nos dijo que Rosa estaba de cinco semanas. Y que “en ese estado costaba 300 € con anestesia local y 390 € con anestesia general”. Elegimos la segunda y pagamos la factura a medias y por adelantado con nuestros ahorros. Tuvimos cuatro días de espera que los pasamos resignados convencidos de que no teníamos otra solución. Yo me sentía como atontado, sin poder pensar con claridad. A Rosa le pasaba lo mismo. Sólo se lo contó a un par de amigas”. También recuerdo con los pelos de punta cuando ella me dijo que sentía mucho que yo estuviera pasando por todo esto por su culpa... “No quisimos ni mirar la ecografía. En dos horas se acabó todo”

Esa mañana nos saltamos una clase y quedamos para ir a la clínica. Antes de la intervención nos entrevistó un psiquiatra para asegurarse de que ella no deseaba seguir adelante con el aborto. Un análisis de sangre y una revisión ginecológica y... es la parte más dura. Recuerdo tener los ojos vidriosos y tristes. Entonces vino la ecografía (era la primera del embarazo). Yo no quise mirar la pantalla del ecógrafo. No quería guardar esa imagen. Ella, por su posición, tampoco pudo ver nada. “Está aquí; es una gestación de seis semanas”, dijo el médico.
Mientras esperaba en la sala, pensé que la quería y me sentía muy culpable de que estuviera pasando por esto. Pronto me dijeron que ya podía verla. La enfermera nos explicó que tenía que permanecer allí hasta que se acabase el suero: una hora y media, si se encontraba bien. Se encontraba perfecta y sólo le escocía un poco. Al cabo de un rato, se levantó, se vistió y en cuanto estuvo bien, nos fuimos. Unos antibióticos y una revisión a los 10 días y todo acabó. ¡Ya se había pasado todo en menos de 3 horas y a los cinco o seis días de saber que Rosa estaba embarazada!.

A partir del mes, empezamos a sentirnos mal.
A la semana, parecía que estábamos bien de ánimo. Ni siquiera lloramos, y nuestra relación siguió adelante. Pensamos que íbamos a tratar de darle la menor importancia, que no nos iba a volver a pasar esto jamás. En realidad, sientes que te has quitado un problema de encima los primeros días. Sin embargo, a partir del mes, en los dos comenzó a aflorar un sentimiento de culpa por lo que habíamos hecho. Algo nos decía que podíamos haber tomado otra decisión. Te sientes aludido por mil cosas: no paras de ver embarazadas por la calle, en las películas todo te suena a embarazo, a hijos... Siento que antes me veía a mí mismo como una buena persona y ahora no me veo así, aunque creo que tengo un buen corazón. “Rosa pasaba noches enteras sin dormir. Yo también”
En casa me notaron más triste pero nada más. No quería salir de copas con mis amigos, no me apetecía jugar al fútbol...
Parece mentira que sólo hayan pasado unos meses desde aquello pero me he dado cuenta de que ahora pienso de una forma muy diferente. Ahora sé que mi madre, a pesar del disgusto, me habría ayudado. En aquel momento creí que nuestros padres pasarían mucha vergüenza y les iba a afectar a su imagen social. Más que el dinero y el coste de tener un hijo, me aterraba que mi relación con Rosa fuera mal y el niño estuviera en medio.
Veo todo diferente y, por ahora, no hemos vuelto a tener relaciones sexuales. En esto estamos de acuerdo los dos. No tenemos ninguna prisa, queremos cuidarnos, mimarnos, ponerle mucha calma a nuestra vida. Deseamos de algo tan negativo, sacar algo bueno. Hemos llegado a la conclusión de que hemos hecho mal con lo del aborto, y eso lo vimos al mes de hacerlo. Ahora lo que quiero es verla sonreír. Y si volviera a pasar, se lo diríamos a nuestros padres.
“Tres meses después tuve que pedir ayuda”
¿Cómo salí de todo esto? Tres meses después del aborto tuve que buscar ayuda. Incluso, pensé en ir a un psicólogo. Al final, recurrí a un cura que conocía en mi parroquia que se portó genial conmigo e intentó comprenderme y echarme una mano. Fue una auténtica terapia para mí. ¿Qué me queda? Intentar ser el de antes: ayudar, hacer reír a mis amigos. También crear nuestra propia familia. En esto estamos de acuerdo Rosa y yo”. 
________________________________________________________________________________________________

Testimonio de Analía

Cuando tenia aproximadamente 18 años quede embarazada y mi madre al darse cuenta enloqueció y comenzó a insultarme. Y o estaba muy asustada ya que le tenía mucho miedo. Yo quería tener al bebé aunque el padre me dejó en cuanto supo de mi embarazo. Éramos novios desde   que éramos chicos y cuando cumplí 18 me entregué a el. Desde ese día jamás supe nada de él aunque ya era mi novio oficial  en mi casa.

Un día mi madre regresó del trabajo y me dijo: nos vamos. Yo jamás pregunte a donde . En un taxi llegamos a una clínica muy oscura. Me pusieron una algas marinas que sirven para la dilatación y a la mañana siguiente regresamos. Yo estaba con más de 4 meses de embarazo .

Mientras el "doctor" estaba realizando el procedimiento yo me desperté, solo recuerdo que el hacia un gesto con sus brazos como quitando algo de mi, volví a quedarme dormida .

La recuperación era en otra habitación. Yo le pregunte a una enfermera ya mayor como era mi bebe, ella me dijo: ay, era chico como una semillita. Luego le hice la misma pregunta a otra enfermera pero mas joven, su respuesta fue totalmente diferente, ella me dijo: que querés que te diga si salio en pedazos.

A partir de entonces comenzó mi  tortura, me desmayaba y comenzaba a  tener temblores cuando estaba en el piso, llegaron a  sospechar que podía ser epilepsia pero un electroencefalograma determino que lo mío era emocional.

Pasaron 11 años, y ya estando en este país comencé a trabajar para una organización Pro Vida. Allí vi una fotografía que me hizo ver mi realidad: vi la foto de un bebe abortado y así comprendí lo que había hecho.

Yo sabia que Dios me había perdonado ya que yo estaba sumamente arrepentida y dolorida pero no había ni siquiera pensado en perdonar a mi madre y a mí misma.

El año pasado tome un curso de sanación y Dios se encargo de esa tarea imposible para mí: el perdonar a mi madre y a mí misma. Esa carga que se tiene por haber sido débil y dejar que otra persona decidiera que mi bebe muriera ¡es muy grande!

El dolor de haber perdido a mi bebe  me acompañará mientras viva. Ahora mi trabajo y compromiso es decirle a los demás que el aborto no es nunca una salida . Bien cierto es cuando se dice que en un aborto muere el bebe y la madre queda con ese sufrimiento para toda la vida .

Hay tanta información errónea sobre el aborto! ¡Tanta mentira!

Los que están trabajando para la Cultura de la Muerte quieren hacernos creer que ese "producto " (así es como ellos lo llaman), no tiene vida propia, que es decisión de la mujer, que el producto no siente dolor porque la anestesia que le dan a la madre le llega al bebe, ¡¡mentiras!!

Esa criatura es obra de Dios, jamás se volverá a repetir una como ella: ni su ADN, ni sus huellas dactilares.

¿Cómo va a ser decisión de la mujer el poder matar a otro ser humano que por unos meses es huésped de ese vientre, que necesita totalmente de la madre, que es el ser mas indefenso que pueda existir ?

El bebe siente cuando algo va mal, siente la presencia extraña cuando los instrumentos del doctor entran y entonces trata de huir, pero … ¡¡¿para dónde?!! Y cuando la aspiradora los absorbe en sus primeras semanas o se le cortan las piernas y brazos cuando ya está de  primeros meses, el bebe se queja de dolor. En el video "El grito silencioso " se puede observar cuando el bebé abre la boquita al sentir el dolor producido por el arranque de una de sus piernas.

Abran los ojos del entendimiento hermanos, tal cual como lo dijeron las enfermeras, se nos quiere hacer creer que es una semillita cuando en realidad es el desmembramiento de un ser humano pequeñito y tiernito.

Todos, absolutamente todos estamos llamados a defender a los mas inocentes de los inocentes. Pero son muy pocos los que responden a ese llamado. Y no quisiera estar en el lugar de esa persona cuando estén delante de Jesús y El nos pregunte: ¿Qué has hecho para parar el aborto?

La indiferencia no solo es cruel, ¡es mortal! Porque callando estamos otorgando, porque al NO hacer nada estamos permitiendo que Cristo muera una y otra vez en cada aborto.

El trabajo es bien grande pero pocos son los trabajadores.

Necesitamos despertar, salirnos de nuestra comodidad y empezar a trabajar para así salvar vidas: tanto las de los bebés como las de las madres , porque cuando una mujer se da cuenta de lo que hizo comienza ahí a morir en vida y solo con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo podrá entonces empezar la sanación del alma.

Ana Lía

_______________________________________________________________________________________________

Testimonio de Anny

Mi nombre es Anny Vanegas somos un grupo de mujeres que hemos vivido uno de las experiencias mas díficil de superar como madre y como mujer por la decisión de un aborto premeditado.  Tambien somos mujeres que hemos experimentado la sanidad y la paz interior que nos permite ahora vivir en libertad para llevar un mensaje de redención.

El silencio no disminuye el dolor

Leer más...

Ver más testimonios _______________________________________________________________________________________________

Si tu vida o la de alguna amiga está rota por el dolor del aborto, escríbenos a consultorio@nomassilencio.com o llama al 627 98 56 88 (de España).